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El historiador, Mg. José María Vásquez Gonzáles, docente de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga, fue el encargado de hacer el discurso conmemorativo de la Batalla de Ayacucho, en la Sesión Solemne de la Municipalidad Provincial de Huamanga por los 191° Aniversario de la Gloriosa Batalla de Ayacucho, quien al concluir su alocución recibió aplausos y reconocimientos por las autoridades y el público presente, por su magnífico discurso en esta fecha tan especial.
La Sesión Solemne se desarrolló, esta mañana, en el Salón Consistorial de la Municipalidad Provincial de Huamanga, donde asistió en representación del rector de la UNSCH, el Mg. Víctor Cárdenas López.

TEXTO COMPLETO DEL DISCURSO

DISCURSO CONMEMORATIVO DE LA BATALLA DE AYACUCHO

Señoras y señores autoridades políticas, eclesiásticas y militares, conciudadanos presentes en este recinto municipal.
Un jueves 9 de diciembre de 1824, se enfrentaron dos ejércitos. Uno conocido como el Ejército Unido Libertador comandado por el general Antonio José De Sucre Alcalá y conformado por las repúblicas hermanas de Venezuela, Paraguay, Colombia, Chile, Ecuador, Argentina y el propio Perú mientras el otro conocido como de los “realistas” al servicio del Rey de España Fernando VII, y comandado por el Virrey José de la Serna Hinojosa.

Este enfrentamiento tuvo lugar en la histórica Pampa de Ayacucho, y no Quinua porque Quinua como Pampa NO existe, pero si el pueblo, que es muy diferente, mientras la Pampa, el llano o campo de Ayacucho, no viene desde antes de la batalla de 1824, pero eso es otra historia…Lo que nos reúne en este histórico Salón Consistorial de la Municipalidad de Huamanga, es darle un homenaje a nuestros Vencedores de este histórico acontecimiento, quienes nos dieron la Libertad Americana.

Ese día 9 de diciembre, luego de haber celebrado el consejo de guerra con los jefes de sus 3 divisiones, el Plan del Virrey era que el General Valdez tome el ala derecha, Monet el centro y González Villalobos el ala izquierda.

Mientras que en el campo patriota, el delirio de la libertad embriagaba el pensamiento de los jefes y soldados del Ejército Unido Libertador comprometidos a sellar con sangre, el pedestal de la emancipación. El General Sucre ordenaba la ubicación de su ejército en este sentido: en el ala derecha la división colombiana del general José María Córdova, el ala izquierda estaría al mando del General La Mar y en el centro los batallones al mando del General Jacinto Lara; a La retaguardia los regimiento de los húsares y granaderos al mando del General Guillermo Miller.

Hay que tener en cuenta, señores, que en ambos ejércitos se encontraban como soldados muchos campesinos de los pueblos que habían sido enrolados sin su voluntad, enseñándoles el uso de las armas muy ligeramente, sin preparación para una batalla. En ese sentido, el ejército realista tenía más peruanos que españoles defendiendo la Corona Real. Hubo también un pedido a los mandos de ambos ejércitos antes de iniciar la batalla, para que algunos soldados se despidan de sus familiares porque por paradoja los hijos de una misma familia integraban ambos ejércitos…Luego de este episodio que sí se dio, participaron también las llamadas rabonas, aquellas mujeres que cumplían un rol importante, pero que no fueron consideradas en los partes militares, ellas eran la logística del ejército, ellas eran las que enterraban a los muertos, ellas iban a la vanguardia, es decir, delante de la tropa, porque tenían que preparar el campamento, conseguir alimento en los pueblos conjuntamente con algunos soldados que las acompañaban, muchas de ellas conseguían leña, eran lavanderas, cocineras, curaban las heridas de los soldados, etc Una de ellas fue la ayacuchana María Encarnación Gutiérrez Calle.

Lo más sobresaliente antes de la batalla fueron las frase que los generales le dieron a sus batallones y el que ha quedado perpetuada en nuestras memorias es la frase del General Sucre al decir: ¡Soldados de los esfuerzos de hoy, pende la suerte de América del Sur. Otro día de gloria va a coronar vuestra admirable constancia! O la arenga del General Jacinto Lara cuando proclama “Zambos del carajo…Al frente están los godos puñeteros. El que manda la batalla es Antonio José de Sucre, que como ustedes saben, no es ningún cabrón. Con que así, apretarse los cojones y a ellos! Así se inició la batalla, que luego de ataques y fuegos, a esos de la 1 de la tarde, culminó con el gran triunfo de nuestro Ejército Unido Libertador, en la Pampa de Ayacucho.

Ayacucho, conocido universalmente por sus 3 grandes acontecimientos emblemáticos, como son: La Semana Santa, sus tradicionales carnavales y la histórica Batalla de Ayacucho del 9 de diciembre de 1824, se ha convertido ahora en símbolo de la Paz, de la alegría y paradigma de hermandad de todos los pueblos de américa.
Hoy que conmemoramos un año más de esta gesta heroica del 9 de diciembre: Ayacucho representa hoy más que nunca la CUNA DE LA LIBERTAD AMERICANA, porque aquí se rompieron las cadenas del yugo español. Ayacucho, representa señores autoridades, el símbolo de la peruanidad y confraternidad continental.
En ese mismo sentido, se celebró en 1924, el centenario y en 1974 el sesquicentenario de la batalla de Ayacucho, hoy que solo nos queda 9 años para celebrar nuestro BICENTENARIO, les pedimos humildemente que sigamos CONMEMORANDO ESTE ACONTECIMIENTO HISTÓRICO pero gestionemos ante el Gobierno Central mayor presupuesto para nuestro departamento, mayores obras públicas; conformando a la vez una comisión PRO BICENTENARIO DE LA BATALLA DE AYACUCHO no solo de autoridades sino de también de intelectuales de nuestra región, que nos permitan brindarle al pueblo ayacuchano, en la parte histórica, cultural, educacional, la revaloración que cada poblador debe de profesar. Nuestro compromiso es, entregarles anualmente, los que aconteció en el Perú, antes, durante y después de la histórica batalla de Ayacucho, buscando que nuestros jóvenes encuentren en dicho acontecimiento su propia identidad cultural.

El Bicentenario, señores, no solo debe ser una celebración emblemática más sino una celebración que involucre a todos las instituciones públicas y privadas, a toda la sociedad en general, para que desde hoy inicien con su contribución, y cuando lleguemos al año 2024, no solo tengamos una ciudad capital limpia, higiénica, bella o un departamento con grande obras realizadas sino también una región sin pobreza, sin analfabetismo, donde nuestras tradiciones y costumbres se sigan revalorando.

El 2024, señores y señoras, debe representar la batalla ganada ya no con un ejército realista sino contra un “ejército” indiferente como es el gobierno central, a nuestros reclamos, a nuestros pedidos, por eso hermanos ayacuchanos hagamos de esta conmemoración la voz que clame en nuestro territorio nacional, porque en esta tierra bendita como es Ayacucho se logró nuestra independencia, nuestra libertad definitiva.

¡Viva Perú, Viva Ayacucho!

Muchas gracias.